INTERNACIONAL
08/11/2026
El inquietante hallazgo bajo Irán: una placa tectónica se está partiendo en dos zonas diferentes
Fuente: Netfan Servicios
Un equipo internacional detectó dos fracturas profundas en la placa Arábiga, entre Zagros y Makrán. El proceso aporta pistas sobre cómo desaparecen los océanos, se elevan cordilleras y podría incidir en la actividad volcánica
Muy por debajo de la superficie de Irán, una placa tectónica se está partiendo en dos zonas distintas. El proceso ocurre a cientos de kilómetros de profundidad, avanza desde hace millones de años y podría ayudar a explicar cómo desaparecen los océanos y se forman montañas.
El descubrimiento fue publicado en Nature Geoscience por un equipo internacional encabezado por investigadores de la Academia China de Ciencias. El trabajo identifica dos desgarros en la placa Arábiga, en el área donde se conectan la cordillera de Zagros y la zona de subducción de Makrán.
Las placas tectónicas son grandes bloques de roca que cubren la parte exterior de la Tierra. Se desplazan muy lentamente, a un ritmo de pocos centímetros por año. Cuando chocan, se separan o una se hunde bajo otra, pueden formar montañas, volcanes y zonas propensas a terremotos.
Los científicos detectaron que bajo la región hay dos tipos de roca con comportamientos diferentes.
Por un lado, está la antigua litosfera oceánica, un sector que perteneció al desaparecido océano Neo-Tetis. Es más delgado y pesado, por lo que puede hundirse hacia el interior terrestre.
Por otro, hay litosfera continental, más gruesa y liviana. Esta parte resiste el hundimiento y, cuando choca con otra placa, suele elevarse y contribuir a la formación de montañas.
Esa diferencia genera tensión en la placa. Mientras el material oceánico sigue bajando, el continental queda a menor profundidad. Según el estudio, ese desajuste produjo uno de los desgarros.
"La coexistencia de estos dos modos de desgarro ofrece una imagen poco frecuente de la transición temprana entre la subducción oceánica y la colisión continental", indicaron los autores.
La subducción es el proceso por el cual una placa se introduce debajo de otra y desciende hacia capas más profundas de la Tierra.
Para observar lo que sucede bajo tierra, los investigadores analizaron datos de 69 estaciones sísmicas recogidos entre marzo de 2017 y septiembre de 2018.
Estas estaciones registran las ondas que producen terremotos lejanos. Las ondas viajan a distintas velocidades según el tipo de roca que atraviesan. Con esos cambios, los especialistas pueden crear una imagen del interior del planeta, de forma similar a una tomografía médica.
El análisis mostró dos rupturas. La primera es casi horizontal y se encuentra entre Zagros y Makrán. La segunda es vertical y está más cerca de la fosa de Makrán, una depresión submarina asociada al movimiento de las placas.
En Makrán, la parte oceánica de la placa se extiende hasta al menos 450 kilómetros de profundidad. En Zagros, la parte continental llega solo a unos 300 kilómetros.
"En la zona de Makrán, la litosfera oceánica ha descendido de forma continua hasta profundidades de al menos 450 kilómetros", señalaron los científicos. La diferencia con el sector continental habría favorecido la separación de ambos materiales.
La segunda ruptura no se debe principalmente al peso de las rocas, sino al movimiento de las placas. Los investigadores creen que comenzó hace cerca de ocho millones de años y avanzó hacia el sur.
Los modelos indican que ambas fracturas podrían encontrarse en el futuro. "Aunque los dos desgarros se iniciaron de forma independiente, el segmento situado entre ambos se consume de manera progresiva", explicaron los autores.
Este proceso no representa un cambio inmediato para la población ni permite anticipar un terremoto concreto. Ocurre a una velocidad demasiado lenta para ser percibida en una vida humana.
El equipo también plantea que los espacios abiertos por estas rupturas podrían permitir el ascenso de material caliente desde el interior terrestre. Eso podría tener efectos sobre la actividad volcánica regional, aunque el estudio no vincula el hallazgo con una erupción específica.
Fuente: Netfan Servicios