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SOCIEDAD

20/10/2026

Aberrante: lo acusan de violar a su madre y manosear a su tía

Aberrante: lo acusan de violar a su madre y manosear a su tía

Fuente: Netfan Servicios

El sospechoso es un vigilador privado de Villa Soldati que atacó a su madre en medio de una borrachera. Su ex pareja también habría sido una víctima de sus abusos. El caso es investigado por la fiscal Mónica Cuñarro. Escalofriantes chats

La historia que sigue es una de las más aberrantes de la historia penal reciente. En las últimas horas, una reconocida fiscal pidió la elevación a juicio de un vigilador privado de 34 años, padre de una hija, oriundo de Villa Soldati. La acusación en su contra es extrema: violar a su madre, manosear a su tía y abusar también de su ex. Su propia madre lo denunció en la Oficina de Violencia Doméstica. A pesar de la acusación, el sospechoso -hoy detenido- todavía recibe el sueldo de una empresa de seguridad privada, con aportes pagos hasta hoy.

El caso, investigado por la fiscal Mónica Cuñarro -hoy a cargo de esclarecer la denuncia por estafa contra Hernán Casciari-, analiza cinco años de presuntos ataques sexuales, desde 2021 hasta 2025. El expediente tuvo una segunda vida, por así decirlo: ya había sido archivado previamente por otra fiscalía porteña.

Sin embargo, Cuñarro retomó la investigación, para impulsarla ante el Juzgado N°63, con tomas de nuevos testimonios, análisis de chats y un lapidario informe del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema. El nombre del acusado será preservado en esta nota por un motivo simple: revelarlo implica exponer a sus víctimas. Las acusaciones, que detallan hechos grotescos, infames, hablan por sí solas.

El presunto abuso a su madre ocurrió el 12 de diciembre de 2025 en la casa de la víctima. Madre e hijo "habían ingerido bebidas alcohólicas en exceso", según un documento de la causa. "En ese contexto, el imputado comenzó a agredirla verbalmente mediante reclamos, recriminaciones y gritos, produciéndose entre ambos una fuerte discusión", continúa el documento: "Afectada por la ingesta de alcohol y con su capacidad de percepción y evocación disminuida, el imputado se aproximó a ella y la penetró".

A la mañana siguiente, la víctima, una mujer de 57 años que durante años trabajó en empresas de limpieza y en el rebusque de venta de ropa, se despertó sin su ropa interior, con marcas en sus brazos, y un fuerte ardor en la zona vaginal. Al denunciar el hecho, la madre aportó a la Justicia los chats que ilustran esta nota, donde su hijo, con letras en un fondo blanco, habla de la borrachera de los días previos.

Los presuntos abusos a su tía, tocamientos en los glúteos y los pechos, habrían ocurrido en una serie de fiestas familiares en Villa Soldati. Una de ellas fue, por ejemplo, la Nochebuena de 2024. Según denunció su tía, su sobrino ebrio le manoseó los pechos mientras bailaban.

La denuncia de la ex del vigilador privado -que acumula más de $40 millones en deudas según datos del Banco Central- es también de una gravedad notable. La mujer, que es la madre de su hija del acusado, aseguró que la sometió a palizas a lo largo de 2021 porque "se lo merecía". Incluso, que en varias ocasiones, la penetró sin su consentimiento, mientras estaba dormida. El acusado, por otra parte, trabajó en los años de estas acusaciones no en una sola empresa de seguridad privada, sino en tres.

El vigilador privado se negó a declarar al comienzo del caso. Luego, aceptó hablar. Sobre su ex, dijo que la madre de su hijo había comenzado una relación paralela seis meses antes del fin de su vínculo. Sobre su tía, dijo que mentía, y que básicamente lo provocaba desde chico. "Su tía habría mantenido desde su infancia conductas de índole inapropiada hacia él, tales como sentarse sobre sus piernas, tomarle la mano y decirle que era su novio", asegura una transcripción del caso.

Finalmente, negó la acusación de su madre. Incluso, afirmó que su madre lo abandonó cuando cumplió dos meses para vivir con sus abuelos, y que reconectaría con ella a los seis años para vivir en La Boca, en medio de situaciones de maltrato. "Además de las golpizas, ella lo llevaba a bañarse por la fuerza y le frotaba intensamente las zonas genitales y los glúteos, al punto de provocarle lesiones con las uñas", continúa la transcripción. El vigilador aseguró, luego, que otras dos de sus tías conocían estas situaciones.

El alcohol es un elemento permanente en esta historia. La palabra aparece 20 veces en las 39 páginas del pedido de elevación a juicio de la fiscal Cuñarro. Antes de supuestamente violar a su madre en diciembre de 2025, en medio del episodio, el vigilador fue a buscar más cerveza y volvió.

La madre declaró aún más. Afirmó que, ese 12 de diciembre del año pasado, discutió con su hijo por los supuestos maltratos que recibía su nieta de manos de la nueva pareja de su imputado. Recordó, brevemente, el momento de la presunta violación: "Describió concretamente haberlo visto sobre su cuerpo realizando movimientos pélvicos, para luego perder nuevamente el registro de lo ocurrido".

Una amiga de la mujer y su hermana declaró también en la causa; afirmó que vio a ambas mujeres llorar "desconsoladamente el 1° de enero último". Allí, la madre afirmó que su hijo la había violado. La mujer comenzó a ser tratada por un psiquiatra un mes y medio más tarde. }

Ese psiquiatra declaró también. La mujer "inicialmente presentaba un importante cuadro de angustia, ansiedad, temor a permanecer sola y salir de su domicilio, insomnio, anhedonia e hipobulia, que motivó la indicación de tratamiento farmacológico con citalopram y clonazepam". Una psicóloga que también la trató afirmó que presentaba "sentimientos de culpa y humillación".

Finalmente, intervino el Cuerpo Médico Forense, no solo sobre las víctimas, sino sobre el propio imputado. Sobre la madre, los peritos de la Corte afirmaron que "las técnicas administradas arrojaron indicadores de sintomatología postraumática significativa, con puntuaciones superiores al punto de corte para estrés postraumático y manifestaciones vinculadas con intrusión". El diagnóstico de la ex pareja del vigilador fue sumamente similar: tensión emocional, ansiedad, impotencia.

Un hombre acusado de violar a su madre, manosear a su tía y violar a su ex tras darle palizas casi a diario debería ser un monstruo mental. El Cuerpo Médico Forense dijo lo contrario. El vigilador, al ser analizado, "presentaba atención normal, memoria sin fallas groseras, pensamiento de curso y ritmo conservados, ausencia de ideación patológica y juicio preservado".

El acusado, concluyeron, "no presenta alteraciones psicopatológicas que configuren un trastorno mental severo de relevancia actual, sus facultades mentales se encuentran conservadas y compensadas".

Fuente: Netfan Servicios