SOCIEDAD
12/12/2025
Entre sirenas, accidentes y al filo de las lágrimas: cómo es un día en la vida del chofer de la ambulancia de Alberto Crescenti
Fuente: telam
Antes del amanecer, Víctor Costa se alista y prepara la unidad para buscar al director del SAME. Está en el oficio desde hace más de 20 años y cuenta cómo los preparan para el riesgo
A Víctor —y al igual que el personal de salud en todo el mundo— le tocó estar de pie durante la pandemia de coronavirus y vivió momentos duros que no olvida. “Mientras la orden era que todos se quedaran en casa, nosotros estábamos en las calles y no sabíamos a qué nos enfrentábamos. Íbamos a pelear con un escarbadientes contra un ejército”, recuerda. A pesar de la incertidumbre, el SAME respondió con protocolos estrictos y tecnología. También, por esos días, le tocó recibir el reconocimiento social desde los balcones, cuando los vecinos salían a aplaudir a todo el personal y darle simbólicamente todo su apoyo, aunque admite que no hubo recompensa económica. Todo lo hizo “por amor al prójimo”, sostiene.
Vivir entre la urgencia es, para Víctor, más vocación que trabajo. Ser el chofer personal de Alberto Crescenti —el histórico director del SAME— es un honor que todavía lo conmueve. “Me levanto a las 4:30 cada mañana para ir a buscar al doctor. Me baño, me afeito, limpio la ambulancia, la dejo impecable. A las 6:45 estoy en la puerta de su casa. Para mí es como si fuera el presidente de la República, pero del SAME”, cuenta con devoción. Antes de que la sirena atraviese la ciudad, él ya está listo, y dedica un ritual casi ceremonial a preparar la unidad.
En esos momentos, hacen un trabajo a la par con el resto del personal de rescate. “Los bomberos, por ejemplo, nos autorizan a entrar cuando el lugar es seguro. Hay muchos protocolos. Y hasta lo seguro puede cambiar al instante. Hay que tener los ojos muy abiertos”, explica. “Somos camaradas. Todos tiramos para el mismo lado”, describe sobre ese entramado de médicos, bomberos, policías y choferes que hacen posible una respuesta coordinada en los momentos más críticos.
El entrenamiento de los choferes del SAME va mucho más allá de conducir. “Estamos preparados para la presión”, dice Víctor. Además de la rutina diaria en calle, los choferes aprenden a asistir a los médicos durante procedimientos: preparar medicamentos o realizar maniobras autorizadas de RCP y de desobstrucción de vías aéreas, entre otras tareas. Aprenden también a estacionar las ambulancias estratégicamente, generando vías de salida rápidas sin obstrucciones para la flota.
Más allá de la técnica, la empatía con el paciente es clave. “Si yo tengo a un herido de bala en la parte trasera, no puedo agarrar una loma de burro a máxima velocidad; del mismo modo que no puedo ir con las sirenas encendidas a todo volumen con alguien con problemas psiquiátricos porque podemos agravar el cuadro”, explica.
“La preparación mental también es clave: cada vez que nos pasa algo, en seguida hablamos con el equipo interdisciplinario de Factores Humanos, que brinda asesoramiento psicológico para mantenernos a todos aptos y listos, y lo tratamos para volver a estar psicológicamente preparados y salir con la ambulancia”, finaliza.
Fuente: telam