DEPORTES
12/12/2025
Las confesiones de Canapino tras su quinto título de TC: el secreto de su contundencia, en qué lo ayudó la IndyCar y su apoyo a Colapinto
Fuente: telam
El Titán de Arrecifes analizó su nueva consagración. La presencia de su padre. La vuelta abrupta de los Estados Unidos y sus ganas de revancha en las Indy 500. Cómo se entrenó con el simulador en una parrilla
-¿Por qué fuiste tan contundente?
-¿En cuánto te ayudó la experiencia en Estados Unidos?
-Entonces, ¿el paso por la IndyCar, no incidió para que hayas tenido este rendimiento en esta temporada?
-¿Cuál fue la carrera clave en la temporada?
-¿Es verdad que a tu motorista, Martín Costanzo, lo conociste en una video llamada?
En agosto del año pasado, cuando de mutuo acuerdo se desvinculó del equipo del argentino Ricardo Juncos de IndyCar, vivió un cambio abrupto ya que estaba instalado en los Estados Unidos con su pareja, Josefina Di Palma, su gran compañera de siempre. Hasta habían comprado muebles y averiguaron para sacar un préstamo hipotecario y comprarse una casa. Pero la pareja debió regresar a su Arrecifes natal. Se casaron y Agustín volvió a frecuentar uno de los lugares donde más lo quieren, la parrilla de su amigo Quique Fernández. Allí se tejieron historias desde su época de adolescente, cuando su padre, el recordado Alberto Canapino, no quería que fuese piloto. Sin embargo, las ganas de aquel chico y lo demostrado en pista sobre un Renault de la Copa Mégane, donde fue campeón con 17 años, convencieron al renombrado chasista.
-Escribí una nota en la que le puse que íbamos a salir campeones. La firmé, la guardé en un sobre y le pedí al dueño de la parrilla, Quique Fernández, que lo abra después de la final de La Plata (última fecha). Le agradezco a Quique que puso la parrilla, su lugar de trabajo y a toda su gente para hacer un fiestón. Le dediqué esa nota porque es mi amigo y para homenajear a sus padres y a su hermana, que los perdió hace poco, así que fue un momento muy emocionante poder compartirlo con él.
-Durante mucho tiempo. Yo lo había llevado un simulador a la parrilla y nos juntábamos a jugar ahí, a pasar un buen día y le hemos dedicado unas cuantas horas. A él (Quique) le gusta mucho el automovilismo, era piloto de karting cuando era más joven y somos apasionados de las carreras.
-Para mí ningún título fue sin mi papá, porque yo a mi viejo todavía lo siento presente de alguna manera. Yo soy parte de él, soy la continuación de él y lo tengo muy presente. Así que fue sin él físicamente, pero de algún lado lo siento conmigo y soy fruto de él permanentemente.
-Con tu conocimiento técnico, ¿qué le cambiarias a los autos de TC para que haya más sobrepasos?
-¿Cómo fue aquel cambio abrupto cuando no pudiste seguir en la IndyCar?
-¿Qué compañera es Josefina, no?
-¿Quieren ser padres o para más adelante?
-¿Cómo explicás que alguien que no corrió en karting y arrancó con simuladores, logró tanto?
-Encima tu papá no quería que seas piloto…
Su reciente consagración en el TC es histórica porque por primera vez un Chevrolet Camaro fue campeón. Marcado para los hitos, Canapino es el primer piloto en 18 ediciones de la Copa de Oro que consigue el título antes de largarse la final en el cierre del año con este sistema de definición, donde los mejores doce de la etapa regular pelean por la corona en las últimas cinco fechas.
-Quizás el profesionalismo y la exigencia de allá en algo me pudo haber ayudado. La realidad es que para mí es difícil identificarlo y aparte no me detengo y ni me gusta hablar de mí. Entonces no lo analizo por ese lado. Trato de tener el mejor auto posible y ser lo mejor que pueda manejando.
-A lo que se refiere Guille es al haber trabajado sobre todo en la parte de los óvalos y especialmente las 500 Millas, que se trabaja tan al mínimo detalle, es como que me perfeccioné y quizás estoy recontra más detallista. Conocí otro mundo y aprendí que es a la décima de milímetro y cuando ya llegué a la décima pulgada (ríe) conseguí una velocidad extrema. En eso aprendí mucho en la IndyCar.
-Me encantaría. Tengo un eterno agradecimiento a Ricardo Juncos por la locura que me hizo vivir, por la gran oportunidad gracias a su pasión. Al menos las 500 Millas. Tengo el deseo de volver a hacerla con él en algún momento. No creo que lo podamos lograr en el corto plazo, hoy no lo veo posible, pero el deseo está y me encantaría volver a intentarlo por lo bien que nos fue y por lo cerquita que estuvimos de concretar un buen resultado.
-Pero tenés tiempo de batir esas marcas
-Por último, como piloto, ¿qué análisis hacés del año de Franco Colapinto?
Fuente: telam