30/08/2025
Once muertes por día en accidentes de tránsito y “analfabetismo vial”: la otra pandemia que atraviesa a la Argentina

Fuente: telam
En nuestro país, cada 24 horas, cerca de una decena de personas pierde la vida en siniestros viales. Este fenómeno no solo refleja la imprudencia al volante, sino también un profundo déficit en educación vial. Entre choques, agresiones y violencia creciente en las calles, los expertos advierten que una combinación de factores sociales, emocionales y culturales convierte al tránsito en un escenario de riesgo y tensión permanente
>Si uno recorre los portales de noticias, con frecuencia encontrará historias de personas que pierden la vida en siniestros viales: Argentina tiene uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito. Según las estadísticas, El último informe de la Un estudio complementario del Instituto de Economía (INECO) de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) —realizado a base de 30 incidentes entre diciembre de 2023 y mayo de 2024— aporta detalles sobre dónde y cómo ocurren los accidentes. Las rutas y autopistas, donde la velocidad es mayor, concentran buena parte de los episodios más graves. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, la autopista Panamericana aparece como la segunda autovía con más siniestros con víctimas, detrás de la avenida General Paz. El informe también señala que el carril izquierdo —el de mayor velocidad— es el más riesgoso: allí ocurrió el 61,5% de los incidentes, frente al 23,1% en los carriles centrales y el 15,4% en la vía lenta, de la derecha.
Más allá de las muertes y las lesiones, hay un fenómeno en alza que preocupa: la escalada de violencia entre conductores, pasajeros y peatones. En los últimos meses, se multiplicaron las discusiones elevadas de tono, las agresiones físicas y hasta amenazas con armas en plena vía pública. Solo por dar algunos ejemplos: esta semana, ¿Qué nos pasa a los argentinos? ¿Acaso estos episodios son un síntoma de la violencia social que atraviesa al país? ¿Qué estrategias pueden frenarlos: controles más estrictos, campañas de concientización o un cambio cultural más profundo?
Para los que crecimos en los años 90, la educación vial estuvo a cargo de la televisión. Cualquier persona de entre 35 y 40 años, recordará las propagandas de la Asociación Civil “Luchemos por la vida” que buscaban concientizar acerca de los riesgos de no usar casco o cinturón de seguridad y de conducir bajo los efectos del alcohol o a alta velocidad en la ruta. Una que fue muy popular, compilaba testimonios de distintos conductores que se jactaban de manejar rápido: “Buenos Aires - Mar del Plata: dos horas y media”; “Tranqui, a 120″; “El auto te pide: 140, 160. Lo que dé”. “En Argentina hay analfabetismo vial”, le dice a Infobae el psicólogo especialista en tránsito y capacitador vial, Ramiro Parsi. “La formación de los conductores está desactualizada. Se enfoca en aspectos normativos y legales del tránsito, pero no en habilidades como la inteligencia emocional o la gestión del conflicto. El resultado es una población que carece de herramientas para las exigencias que tiene el tránsito hoy. A eso hay que sumarle que, en nuestro país, siempre atravesamos un malestar social que, de una u otra manera, se termina expresando en el tránsito”, sigue el especialista que, además, es presidente de la Fundación Conducción Consciente.De acuerdo con el doctor Federico Pavlovsky, médico psiquiatra, director de Dispositivo Pavlovsky, el nivel de agresividad de los conductores no está relacionado, como podría suponerse, con un cambio en el aparato psíquico individual de los argentinos. “Tiene que ver con una combinación de factores que habilita a responder de manera impulsiva y violenta ante situaciones mínimas. Por un lado, hay personas con un alto nivel de sinsentido y de desesperación que están como ‘jugadas’. No importa si están en situación de exclusión social o dentro del sistema: la están pasando tan mal que un incidente en la vía pública le da sentido a su día”, explica. “A eso hay que sumarle un porcentaje de la población que consume alcohol o que se automedica con psicofármacos u otras sustancias que producen sentimientos de irritabilidad o paranoides”, dice.
En sintonía con esto último, la psicoanalista Adriana Yechua —especialista en accidentología psicoanalítica y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)— aporta una mirada desde el psicoanálisis. Para ella, los factores externos como el alcohol o las drogas, además de escalar el nivel de violencia, “facilitan que exista un accidente, pero tiene que haber una situación interna que lo desencadene”.“La única vacuna que tenemos ante la pandemia de los siniestros viales es la educación tanto teórica como práctica. Prevenir es mucho más barato que curar”, asegura Parsi. “Si te enganchás con el que se baja a insultarte porque no pusiste las luces de giro, llegás al trabajo con los niveles de cortisol tan altos, que eso termina afectando no solamente tu vida laboral, sino tu salud”, agrega.
Además, recomienda técnicas concretas para no dejarse llevar por la agresión: “Primero, no hay que tomárselo personal. En diez cuadras, te podés cruzar con un montón de personas que no saben de normativas de tránsito. En esos casos siempre hay que pensar que es gente que no vas a volver a ver nunca más en tu vida. Segundo: hay que estar a la defensiva sabiendo que las condiciones reinantes en Argentina son así. Tercero: apelar a recursos como la música. Sirve mucho tener playlists prearmadas con temas que ayuden a tranquilizarse o relajarse. Y, por último, las técnicas de respiración que, muchas veces, subestimamos, pero son realmente efectivas a nivel psicológico. Está comprobado que si uno cambia la respiración puede cambiar su estado emocional”.
Fuente: telam