SOCIEDAD
04/09/2025
El argentino que llegó a la cima del puente de Sidney: la vista de la ciudad y el atardecer soñado sobre las montañas
Fuente: telam
Andrés Salvatori narra su experiencia en la ciudad australiana. Equipados con arneses y guiados por expertos, los participantes ascienden mientras descubren datos sobre sobre la construcción
Provistos de un traje azul y negro comenzamos el recorrido junto a Richard, enganchando el arnés a un cable de acero que acompaña a la pasarela de ascenso durante todo el camino. Otro elemento que llevamos son unos auriculares, vinculados a un micrófono que lleva nuestro guía, de manera de poder escuchar toda la información que nos brinda, ante el obstáculo que puede presentar el viento o los ruidos ambientes.
El primer tramo transcurre sobre la parte inferior del puente, pudiéndose distinguir la estructura soporte. Miro hacia abajo y veo el agua, mientras que hacia arriba distingo el tráfico vehicular, con autos que circulan hacia uno y otro lado. Minutos después la situación cambia cuando en nuestro ascenso quedamos a la par del enjambre de autos, y luego, cuando ya quedan más abajo.
En el trayecto recibimos información por parte de Richard; el puente tiene 52 mil toneladas de acero y es el de dicho material construido en arco más grande del mundo. Su punto más elevado llega a 134 metros y desde allí se observa toda la Bahía de Sydney que dibuja el irregular perímetro costero de la ciudad, destacándose por supuesto el edificio de la Ópera y la zona del Jardín Botánico Real, que ocupa cerca de treinta hectáreas.
Sólo hacen falta ganas y un mínimo estado físico para realizar la escalada, como por ejemplo, Lloyd Poulton, un casi nonagenario australiano que ya lo escaló más de cien veces. Al fin y al cabo cada travesía es única, irrepetible. Con cada ascenso al puente de Sydney se descifra un secreto de la ciudad.
Fuente: telam